En tres galerías de la avenida Corrientes, 80 locales venden teléfonos, chips y accesorios usados. Muchos provienen de asaltos. Policías, jueces y funcionarios se echan la culpa. Y el negocio crece.
El golpe, el arma, los gritos y la urgencia para que les dieran sus celulares tomaron a las jóvenes por sorpresa. En cuestión de segundos, el ladrón ya había vuelto a la moto y se perdía en el tránsito de la calle Jean Jaurés. Apenas unos minutos más tarde, y sin que nadie lo hubiera perseguido, caía preso en la avenida Corrientes al 2300. La policía lo detuvo cuando intentaba colocar los teléfonos robados en uno de los locales de la galería Internacional, donde a plena luz del día funcionan 43 negocios de venta de celulares usados, baterías, chips y todo tipo de accesorios telefónicos cuyo origen es, cuanto menos, poco claro. En otras dos galerías del Once atienden 37 locales más, que ofrecen mercadería tan dudosa como aquella. El singular "polo productivo", que crece sin parar a la vista de autoridades, jueces, policías y empresas de telefonía, ya tiene nombre. Es la "capital de los celulares robados".
http://www.clarin.com/diario/2009/07/26/um/m-01965098.htm